Homenaje al Quijote

EJEMPLO DE DRAMATIZACIÓN

AQUÍ TENÉIS UN EJEMPLO DE CÓMO SE PUEDE DE PASAR UN TEXTO NARRATIVO A UN TEXTO TEATRAL

 

 

 

CAPÍTULO III. “Donde se cuenta la graciosa manera que tuvo don Quijote en armarse caballero”

Don Quijote se encuentra en la venta. En la caballeriza mantiene una conversación con el ventero.

DON QUIJOTE.-(De rodillas ante el ventero) ¡No me levantaré jamás de donde estoy, valeroso caballero, hasta que vuestra cortesía me otorgue un don que quiero pedirle, el cual redundará en alabanza vuestra y en pro del género humano!

VENTERO.-(Mirándole de manera confusa)Yo le otorgo el don que usted me pida.

DON QUIJOTE.-No esperaba yo menos de la gran magnificiencia vuestra, señor mío. Y así,  os digo  que mañana me habéis de armar caballero, y esta noche en la capilla deste vuestro castillo velaré las armas, y mañana, se cumplirá lo que tanto deseo: poder ir por todas las cuatro partes del mundo buscando las aventuras de la caballería.

VENTERO.-Anda usted, muy acertado en lo que desea y  pide. La intención que usted tiene es propia y natural de los caballeros tan principales como usted parece y su gallarda presencia muestra. Yo he andado por diversas partes del mundo buscando aventura, haciendo muchos tuertos, cortejando muchas viudas y dándome a conocer por cuantas audiencias y tribunales hay en casi toda España.

Tendrá usted que saber que aquí en mi castillo no tengo capilla alguna para poder velar las armas, pero en caso de necesidad lo puede hacer en el patio del castillo. Pero… ¿trae usted dineros?

DON QUIJOTE.-No traigo blanca ya que nunca he leído en las historias de los caballeros andantes que ninguno los haya traído.

VENTERO.-Está equivocado, pues en las historias los autores no lo escriben porque no les parece menester escribir una cosa tan clara y necesaria como traer dineros. Así como también, deben traer camisas limpias y una arqueta pequeña llena de ungüentos para curar las heridas que reciben.

DON QUIJOTE.-Prometo hacer todo lo que me aconseja con puntualidad.

Don Quijote coge todas sus armas y las deposita en una pila junto a un pozo. Comienza  a pasear por delante de la pila.

VENTERO.- (Dirigiéndose a todos los que están en su venta). ¡Qué huésped más loco! ¡Desea que yo le arme caballero!

Todos miran asombrados hacia el patio donde don Quijote aparece paseándose de un lado a otro y, de vez en cuando, se para a observar sus armas. Uno de los arrieros se acerca a don Quijote.

ARRIERO.-Voy a dar agua a mi recua (apartando las armas de don Quijote del pozo).

DON QUIJOTE.-¡Oh tú, quienquiera que seas, atrevido caballero, que llegáis a tocar las armas del más valeroso andante que jamás se ciñó espada!,¡ Mira lo que haces y no las toques, sino quieres dejar la vida en pago de tu atrevimiento!

El arriero arroja las correas que lleva hacia don Quijote.

DON QUIOTE.- (Mirando hacia el cielo y dirigiéndose a Dulcinea)¡Acorredme, señora mía, en esta primera afrenta que a este vuestro avasallado pecho se le ofrece!,¡ no me desfallezca vuestro favor y amparo! (cogiendo la lanza y dándole un fuerte golpe en la cabeza al arriero).

Llega otro de los arrieros con la misma intención que el anterior.

SEGUNDO ARRIERO.- (Quitando las armas de don Quijote de la pila) Vengo a dar agua a mis mulos.

Don Quijote suelta la adarga sobre la cabeza del arriero.

DON QUIJOTE.- (Dirigiéndose a Dulcinea)¡Oh señora de la fermosura, esfuerzo y vigor del debilitado corazón mío! Ahora es tiempo que vuelvas los ojos de tu grandeza a este tu cautivo caballero, que tamaña aventura está atendiendo.

Los arrieros arrojan piedras a don Quijote. Éste se va defendiendo con su lanza.

VENTERO.-(Dando voces a los arrieros)¡Dejadle en paz! ¡Ya os dije que estaba loco y, por este motivo se librará, aunque nos mate a todos!

DON QUIJOTE.- (Dirigiéndose a los arrieros)¡Alevosos!,¡ traidores!¡Venid y ofendedme! ¡Ya veréis el pago que os llevaréis fruto de vuestra sandez y demasía!

VENTERO.-(A don Quijote) Disculpe la insolencia que esa gente baja ha usado hacia usted. Quedan todos castigados por su atrevimiento. Usted ya ha cumplido con el velar de las armas, ahora yo le puedo armar caballero en mitad del campo, ya que no tengo capilla aquí en mi venta, como le he explicado anteriormente.

DON QUIJOTE.-Sí, espero que concluya la ceremonia lo más pronto posible porque si soy armado caballero y me vuelven a acometer esos hombres, no pienso dejar persona viva en el castillo.

Al ventero lo acompañan dos doncellas.

VENTERO.- (Cogiendo un libro y una vela). ¡Arrodíllese ¡(el ventero lee el manual-como si dijera una oración- y le propina un buen golpe al cuello a don Quijote).

(Dirigiéndose a una de las damas) ¡Ciñe esta espada!

DAMA.-Dios haga a vuestra merced muy venturoso caballero y le dé ventura en lides (a don Quijote).

DON QUIJOTE.- (Dirigiéndose a una de las damas). ¿Cómo se llama?

DAMA.-La Tolosa.

DON QUIJOTE.-Por mi amor, señora, quiero que a partir de ahora se llame doña Tolosa.

DAMA.-Se lo prometo.

La otra dama le calza la espuela.

DON QUIJOTE.- ¿Y usted, cómo se llama?

SEGUNDA DAMA.-La Molinera.

DON QUIJOTE.-A partir de este momento se llamará doña Molinera.

Don Quijote se prepara para marcharse de la venta con Rocinante.

DON QUIJOTE.- (Abrazando al ventero)Le agradezco la merced de haberme armado caballero, señor.

VENTERO.-Gracias. Vaya usted en buena hora.

 

Comentarios

wuaooooooooo muy bueno

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